Arden los silencios
entre la carne y los huesos,
duendes de afilados dientes
muerden la sed de
cada poro.
El frío ríe
con sus carcajadas groseras
cuando llega la noche
y la ternura debe volver
al cajón de los recuerdos.
Una mueca lastimera
se mira con nuestros ojos
y el reflejo
de una débil esperanza
nos obliga a sonreír.
Otro día, otra tarde
con su magia intacta,
otra noche que nos besa
sin permiso, sin labios.
Dejando una herida vacua.
Basilisa-Lizi
16-04-15
.jpg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario