Era
uno de esos días, en los que sentía que ya no podía más. Todo era triste, los
colores eran grises, tenía el alma helada... Mi mente no encontraba respuestas
para mi corazón.
Fue
cuando, en un ataque de llanto, la conocí.
Yo
estaba en la calle mirando, no podía comprar nada, la tristeza me invadió,
tenía que llorar... Mis ojos empañados, buscaban un lugar. Las lágrimas no
esperaban se abalanzaban...
No
recuerdo cómo llegué a ese banco en la plaza, pero en el sollozar y el temblar
de mi vida, fue interrumpido por ella, me dijo:
_¿te
puedo ayudar?...”
Era
una señora bajita, de cabello blanco...ojos claros, gestos de ángel.
Le
dije que:
_No...
Pero
ella dijo:
_“Me
llamo Esperanza, soy muy vieja y tengo mucha, mucha experiencia.
Cuéntame
niña, ¿qué es tan terrible?
Dame
la mano, es bueno hablar cuando tienes tanto dolor en el alma.
_Es
que no puedo... le dije.
_¿Qué
no puedes? ¿contarme o dejar de llorar?
_No
puedo dejar de llorar...
_Bueno
vamos a esperar que la nube se quede sin agua. Mientras tanto yo me quedo aquí,
te cuido...
Me
sentí acorralada, mis dolores, las lágrimas y ahora una abuelita que está
aburrida y no tiene con quién hablar...
Eso
pensé en ese momento. De a poco mis nubes se quedaron sin agua, o se corrían un ratito y empecé a decirle que
sucedía en mi interior.
_Sabe,
la vida me desilusiona, desde chiquita sueño con el amor, con ser feliz...
pero...(la
nube aparece...) Es que sufrí desde que nací, en mi hogar, si lo puedo llamar
con esa palabra... En mi niñez me pasaron tantas cosas, contadas. la lindas.
Después cuando creí encontrar al hombre de mi vida, ese que busco
desesperadamente; me casé con un hombre
que me maltrataba, cuando llegaba ebrio... Me pegaba antes de violarme...(nube
cargada unos minutos)
La
señora, ella, me acariciaba la mano y me escuchaba, en silencio... alguna de
mis lágrimas caían de sus ojos...
_Bueno,
no recuerdo cuando fui feliz, si ...
Cuando en el hospital, nos miramos a los ojos
con
mis hijos... Esos momentos, fueron los mejores.
Toda
mi vida escapé de los golpes y ya no soporto más la soledad...
_¿Pero,
no estás sola si tienes a tus hijos?
_
No, no estoy sola... pero mi nueva vida, ahora mi vida es otra, la pobreza se
hizo a un costado, no me falta nada material; pero todo lo que tengo no cubre
el abismo que hay en mi alma...
Amo
a mis hijos, pero ¿cómo les enseño con este ejemplo? ¿cómo van a ser felices?
Quiero estar bien, quiero compartir mis sueños... ¿Hasta cuando voy a vivir
así?
La
abuela me dijo:
..._Mírame
jovencita, yo tengo esperanza, como mi nombre y ahora le hago honor por que no
entendía, porqué lo tenía, si yo en el pasado me sentía como tu, y mi vida
sigue siendo difícil...
Una
noche en un sueño un ángel me habló de las luces del corazón. Me contó que cuando hacemos cosas buenas el
corazón emana luces bellísimas, que cuando no luchamos por apagar la tristeza
las luces se apagan... Para que estén siempre encendidas hay que seguir,
declararle la guerra a la tristeza, cuando viene; mirarla, darle unos minutos,
o unas horas pero después buscar la belleza, ella aleja la tristeza. La puedes
encontrar en las flores, en las estrellas, en los sueños y busca a una persona
que está sufriendo
para
que tu luz se doblegue...
¡Las
luces unidas brillan más..!
Tienes
que ser sincera, no busques a una persona que sufre pensando en ti, piensa que
lo haces por tu amor...
_
¿Mi amor?
_Sí,
tu amor, tu otra mitad, sabes que existe, en tu corazón lo sabes.
Él
está sufriendo lejos tuyo... Necesita ver las luces de tu corazón, si el está
en el cielo será feliz mirándote brillar... Si él está en la tierra tu luz lo
atraerá...
Desde
esa noche jovencita comprendí, que yo era especial, que mi nombre tenía un
motivo claro en mi existencia, y tuve la
certeza de que el ser que esperé toda mi vida existe, no se dónde, pero se que existe...
Mira,
vos me ayudaste con mi luz y yo te intento ayudar a encontrar las esperanzas...
¿Sentís
la tibieza de la luz? Yo ya estoy como dicen los jóvenes con una pata en el
cajón...jaa jaa... Pero cuando llegue al cielo voy a entrar y espero que no
haya una puerta
porque la derribaré a patadas... Golpearé con
el bastón y a los que encuentre les voy a decir:
_
¡Quiero justicia!
Aquí
estoy yo y mi luz... ¿Dónde está Dios!!!? Quiero verlo!!!
Y
cuando lo tenga frente a mí, le voy a decir:
_
¿Te puedo ayudar?
Necesito
que me digas que sí, por favor, necesito
tu luz...
Basilisa-Lizi
Mandirola (Del cajón de mis primeros escritos)
.jpg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario