miércoles, 24 de febrero de 2016

SU INFIERNO EN LA TIERRA




Una lágrima perfora mis ojos.
Es el frío que se mete entre los pobres,
es el agua sucia que lame sus heridas, 
y sus dientes de vacío 
muerden lo que el tiempo se llevó.
Como pequeños barquitos de papel
en una historia de grandes.
Junto a los pocos pedazos de historia 
que se quedaron bajo el barro,
tan oscuro que parece teñir hasta las almas.
Tan cruel que promete 
la muerte a cada instante, 
y marea con sus abrazos de agua. 
Los suspiros de hielo 
de este agrio invierno 
cobijan todos los sueños que murieron.
Toda la tristeza siembra bajo la lluvia
entre silencios y miradas 
que dejan huella en la tierra, 
entre el pesado caminar del que ya no puede,
entre la culpa que escapa como una sombra, 
entre la nada que alumbra todo 
y enceguece hasta la luz del sol.
Ahí vuelven a empezar los dueños del dolor,
de la mano con sus pequeños niños…
Pequeños ángeles sin nido.
Las inundaciones y su infierno, 
con cadenas de miedo, 
con dagas de hambre,
con pisos que se hunden, 
con pestes durmiendo en las paredes,
con olores que serpentean la dignidad, 
con un llanto tan mudo que incendia todo...

Basilisa-Lizi Mandirola


(Inundaciones Agosto 2015)

martes, 23 de febrero de 2016

PARA MI VIAJE



Construiré un velero
con madera de sueños
para navegar por la arena
de mil mares nuevos.

Le pondré ojos al timón
y pintaré sus párpados con soles
para que la noche no llegue
ni la lluvia me moje.

Dibujaré un vestido de ensueño
lleno de puntillas y magia
que me vista de alegría, 
que me acaricie el alma.

Un sombrero de flores brillantes
cubrirá mi cabeza siempre,
para perderme en su aroma 
y viajar eternamente 
por versos dulces
de tinta celeste…

Basilisa- 16-09-15

Una simple poesía


Una poesía 
para mis ojos con burbujas.
Una poesía 
para tus ojos con cerezas.
Una poesía 
para tus ojos que sonríen 
en esta noche eterna.

Esta noche 
que se hamaca en la luna.
Esta noche mágica 
que vive para siempre 
en este renglón pálido, 
hoy que las luces brillan 
con cierta ternura para mí.
Y el amor navega 
siempre cerca, 
siempre bendito, 
siempre escondido 
en cada pedacito de vida 
que sigue respirando 
en mi mundo.

Basilisa –Lizi Mandirola

lunes, 22 de febrero de 2016

SIN ALAS (Muy fuerte)





Los 4 años una edad que debería ser hermosa, pero para muchos y “somos muchos” es un número que golpea, y abre heridas, que sufrió el cuerpo, pero en la mayoría de casos se enquistaron en el alma...


SIN ALAS.

Tío, miro a tu hijo bebé
tengo miedo por él
y mis lágrimas nacen llenas de sangre
una sangre que con su grito adolorido
desgarra mis recuerdos...
Tus ojos lamiendo mi cuerpo,
tus manos acariciando mi rostro,
inocente mirada de los 4 años,
dolor... mucho dolor.
Una de tus manos tapando mi boca,
que ya nunca más pudo sonreír feliz;
tu otra mano sosteniendo mi cuerpo
sacudido desde el interior por el llanto
y desde tu cuerpo por el violento deseo
de sosegar esa endemoniada furia ciega,
que asesinó mi infancia
y amenazó todas mis horas,
me quitó la confianza,
me dejó en el aire sin alas...
Volando sin el cielo claro
y cayendo al lago de los lamentos,
donde las alas se quebraron y las arrancaste de mí.
Donde un abrazo puede herir el alma que tiembla
sin poder discernir entre el amor sincero
y el deseo que infunde miedo.
Ese miedo se transforma en mil cosas
que quieren matar al niño sin alas,
almita chiquita que corre escapando,
sin poder escapar,
sin encontrar a alguien que lo salve
y le permita volar...
almita que llora sola,
en un cielo con estrellas asesinas
y rostros que miran sin mirar.
El viento trae amenazas y gemidos
que parten en pedazos mis latidos,
caigo al suelo abrazado de dolor
con lágrimas llenas de sangre...
Y nadie te detiene,
nadie me salva,
nadie me escucha llorar.

Basilisa-Lizi Mandirola

Esta poesía la escribí inspirándome en una joven, que después de leer mi historia en las primeras poesías que publiqué hace ya casi 10 años,  me contó lo que vivió, y me dijo: “nunca se lo conté a nadie…” Yo sentí que de alguna manera la ayudé, aunque sea escuchando… Compartiendo mensajes. Son tantas y tantos y sus historias similares.
Pienso que si aceptamos que esto pasa en todas partes del planeta, en todas las clases sociales, y a cualquier hora, podemos prestar más atención alrededor de nuestros hijos, sobrinos, hermanos, nietos…
Escuchar, escuchar sin juzgar. Sé, que no es fácil y que no todos pueden hacerlo.
Estos hechos los vemos lejos, en las noticias, cambiamos de canal y listo ya no nos duele.
Pero si un día te toca de cerca, tan cerca que no te podés escapar, vas a saber que existen otras que pudieron superarlo, otras que zafaron, otras que murieron, otras que tomadas de las manos lloran juntas, otras que deciden gritar, luchar y hacer todo lo que esté a su alcance para que al menos intentemos que alguien se salve.


MILES DE BESOS DESDE EL ALMA A ESOS NIÑOS SIN ALAS,
SE PUEDE SALIR DEL DOLOR, CON AYUDA,
Y LAS ALAS VUELVEN A CRECER.


BASILISA.

domingo, 21 de febrero de 2016

AMADA POESÍA

Oh amada poesía, 
te escribo desde mi mundo nuevo, 
desde mi pedacito de espacio 
en este universo infinito.
Mundo de brillos prestados, 
mundo de huesos invisibles,
mundo de fugases impulsos 
en este gran mar de palabras.
Quiero decirte que navegué sin rumbo 
por la calle petrificada de mi otra vida. 
Y escapé unos minutos 
a pensar en tu milagro 
que habita mis manos 
cuando dejo libre los versos 
que aleteen en mis suspiros.
Y me siento otra vez joven, 
llena de sueños y tinta.
Dios gracias por tu rostro bendito, 
amada poesía.
Cómo pude irme así de fácil, 
dejarlo todo. 
Empezar de cero tantas veces.
Cómo pude ser yo tantas veces 
sin siquiera saberlo.
Cómo pude escribir la vida 
de tantos seres 
en mi alma clara.

Alma clara
Clara vida
Vida sola
Sola sumisa
Sumisa frágil
Frágil dormida
Dormida ángel
ángel fugitiva
fugitiva sedienta
sedienta indolente
indolente atrevida
atrevida chiquita
chiquita sonriente
sonriente primitiva
primitiva sinuosa
sinuosa virtud
virtud antojada
antojada vergüenza
vergüenza estratega
estratega domada
domada lánguida
lánguida belleza
belleza esculpida
esculpida nostalgia
nostalgia verdadera
verdadera destreza
destreza singular
singular ensueño
ensueño frugal
frugal riqueza
riqueza ambigua
ambigua tristeza
tristeza bonita
bonita mirada
mirada altiva 
altiva rutina
rutina antagónica
antagónica presencia
presencia bendita
bendita poesía.

Basilisa- 28-08-14

Tío Violador:


Te perdono por lo que me hiciste, cuando tenía 7 años. 
Te perdono porque en ese momento ya no puedo intervenir, ya pasó… Gracias a Dios no soy esa nena ya, la que escribe, aquí y ahora. 
Te agradezco el no haberme matado, hay otros como vos que también las matan, después. O las viven amenazando para que no hablen, yo ya se lo conté casi, a todo el mundo, durante todos estos años. Ellos, elijen hacer como que no saben lo que sos cuando te miran, incluida mi mamá que me explicó por qué te perdonó y la perdoné también por acusarla de no defenderme, pero sos su hermano.
Y te perdono porque me quiero liberar de una vez de estas ganas de gritarte HIJO DE MIL PUTA!!!!
TE PERDONO!!!
Igual pienso que yo no te puedo perdonar del todo, porque no soy Dios, se lo voy a pedir en mi parroquia al sacerdote que pidamos por vos y por mí, porque estoy intentando ser mejor persona y en realidad sentir en las entrañas que te perdono.
Por otra parte pienso que ya cumpliste 50 años ( el 1 de marzo 51…) y estás más cerca que yo de morirte y no quiero quedarme con las ganas de decirte todo esto.
Me perdono a mí, por pensar que hice algo para merecer lo que me pasó, y pensar que hablar de esto era un error, por no lastimar a los demás de la familia.
Espero algún día sentir en mi alma que te perdoné.
Esto es el primer paso para lograrlo!!Lo sigo intentando!!Te perdono!!Te perdono!!
Lizi Mandirola
P.D. E
 spero que esta carta llegue a las personas que en realidad comprendan el porqué la escribí.



Esta carta la publiqué en facebook en febrero de 2016, y guardé cada comentario que me han regalado desde lo profundo del alma. Al final publiqué un comentario más, este. Es para cada lector. Gracias.
Gracias a cada una de las personas que se animaron leer.
Gracias a cada uno de los que me abrazó con sus palabras, sin saber, abrazan a otras personas que también lo necesitan para calmar un poco el dolor.
Gracias a esas personas que leyeron y pusie
ron me gusta, en señal de apoyo.
Gracias a las que se quedaron en silencio con mucho respeto.
Gracias a cada uno de los que escuchó mi historia, y estuvo siempre en los momentos más difíciles de mi vida.
Lamento si de alguna manera lastimé a alguien publicando mi carta.
El abuso en todas sus formas abre un infierno. Algunas víctimas jamás hablaron. Otras en completa soledad no pueden soportar vivir; porque además del dolor, la confusión, la tortura nos piden muchas veces que olvidemos como si eso fuera una decisión que no tomamos, porque nos gusta el drama.
A mí me ayudó mucho hablar, escribir y sentir que puedo luchar a través de la poesía; que algunas veces es muy difícil publicar, porque nadie quiere ver “cosas tristes” y el mundo no se detiene, a menos que le pase a alguien que está muy cerca. Creo que contando mi historia ayudo a que alguien se salve.
Cuanto callamos podemos también estar colaborando para que vuelva a suceder.
Deseo con toda el alma que ningún ser se encuentre jamás con un monstruo de un cuento que nadie se atreve a contar… Que los ángeles siempre estén con ustedes!!!
Lizi Mandirola

ESA NOSTALGIA


Mis labios 
soplan sobre tu piel 
y se caen los días 
de almanaques 
florecidos.
En tus ojos el brillo.
La tersa voz 
de la nostalgia 
viaja 
junto a tus hombros, 
colgado,
como un rosario 
de recuerdos tiernos.
La vida se esconde 
de las tensiones
entre tus temblorosas 
razones 
para besarme.
Mis ojos guardan 
la luz de esa noche,
la brisa de un rostro 
que se vuelve viento.

Basilisa-Lizi Mandirola

HOY


Insisto.
Quiero verlo 
sentir el fuego 
de tus ojos de agua 
recorrer la paz de mi alma, 
escribir tu soneto 
naufragando 
en mi cuerpo. 
Nadar en tus besos. 
Esperar la lluvia 
de tus manos 
acariciar 
esta mañana, 
dormida, 
perdida, 
encontrada, 
y amada.
Ver la noche serena 
danzar en mi almohada 
respirar tu nombre 
despacio… 
Enamorada.
Mi amor.

Basilisa-Lizi Mandirola
16-02-16

MORIR MIL VECES. (Publicado en Castillo de Sueños-2005)


Abro los ojos y miro mi rostro en un espejo 

y no veo nada que delate lo que sucedió.
El día en que los recuerdos vuelven ya pasó.
Otra muerte de mi alma... superada entre lágrimas.
Solo queda la angustia en el interior de mi boca.
Y un secreto que madura mi pensar, distinto...
ya no me siento responsable,
ya no siento que hice algo
para merecer lo que pasó...
Mi alma va mirando desde más lejos con los años.
Ahora esos días en que un grito despierta
la lágrima que llora
y el rostro de un niño
de la edad que yo tenía, cuando todo pasó
se estremecen en mis latidos nuevos
que miran con mis ojos adultos
la aberración del pasado,
con lástima por mi yo niño de esa infancia.
En que la vergüenza con cara de culpa
penetró la magia que implicaba vivir en la inocencia,
con sueños y sonrisas; que nunca volverán.
El cuerpo deja de sufrir
y la carne del dolor se olvida, pasa...
la que sangra es el alma que no sabe de tiempo,
que no sabe que ya crecí... que no distingue
entre lo que pasó ayer y lo que me duele hoy.
Mi mente vuelve al pasado, intenta encontrar los ojos
del niño que llora, busca hablarle...
decirle que todo está bien, que él no hizo nada.

Que en la vida hay cosas que un niño no puede evitar...

En el camino encontramos gente, pero no sabemos quién es
hasta después de haberla conocido.
Hoy puedo comprender que una herida en el alma
duele y mata miles de veces;
en esos días en que la sonrisa se pone a llorar
después de ver a un niño que tiene brillo inocente
en la mirada y yo deseo que nunca se encuentre
con el monstruo enfermo de un cuento
que nadie me ha contado,
el que después de ese día haberme violado,
ha vuelto a mi mente antes de morir mi alma
cuando encuentro al niño que fui asustado,
entre las manos de ese ser que lo mira sonriente;
hambriento de saciar sus deseos...
y no puedo decirle nada... no puedo detenerlo;
esos días en que llorar no alcanza,
solo morir al escapar de sus ojos ingenuos que preguntan.
Y no sé el porqué...
La escena aparece y miro como un fantasma.
El sollozo de mis entrañas se cansa
ya no hay fuerza para seguir muriendo ahogado en llanto,
se cierran los ojos y los sueños apagan un poco
el sufrimiento del alma.
Y vuelvo a abrir los ojos a otro día,
después de una noche larga de muerte... y recuerdos.
El sol sonríe y yo quiero olvidar.

Basilisa- Lizi Mandirola

Dedicado a los niños hombres que fueron abusados
por un profesor hace 30 años y se animaron a enfrentarlo.
La ley en Argentina no puede condenarlos.
Y a todos los que pudieron hablar, denunciar.
Y a esos que guardan el secreto que los mata miles de veces.

MENDIGO (Para Niños)


Miro la playa, es inmensa, 
en ella 
los granitos de arena parecen 
un mar de cristales apagados, sin brillo,
donde la vida 
se hunde y se esconde.
El agua se la come, 
y le regala pedazos de historias
que deposita en su orilla.
Algo brilla en la arena mojada, 
me acerco y veo...
Un pequeño pez, que nadie ha pescado.
Lo miro moverse, 
sus escamas tienen el arco iris en cada milímetro,
su pequeña boca grita un sonido
que no entiendo
y su cuerpito salta de dolor.
Me desespera, 
la arena se le pega, 
tomo su pequeño cuerpo y lo sumerjo en el agua,
lo sostengo unos instantes y lo suelto...
Me quedo pensando porqué salió del agua,
y lo veo otra vez... 
Un salto y fuera del agua.
Cayó entre los cristales inertes. ¿Será él?
¿Querrá suicidarse? ¿Qué te pasa pececito?
¡No puedo creer!. ¡Otra vez, salió del agua!
Su cuerpito sube y baja 
mostrando su lucha por vivir.
¿Él querrá morir?
Aquí, no puedes quedarte, morirás.
¿Y si es un pez aventurero? 
¿Que quiere experimentar el peligro?
¿Cómo lo voy a saber?
De pronto una vocecita 
dice: “_ soy un mendigo,
y ya no tengo ni una gota de amor
en esa enorme masa transparente, 
llena de vida y seres...
¡No quiero vivir más!
Mis pocos años en este cielo mojado
me han dado flechazos mortales al corazón,
soy sólo un pez mendigo que no encontró amor...
No conocí a mi padre, y mi madre me abandonó,
sólo me han dado monedas de amor
peces y sirenas que encontré en mis viajes al abismo,
mi corazón está continuamente apretado sufriendo,
no puedo seguir fingiendo...
Mi sonrisa duele y sale cada vez más triste,
no encontré quién me ame,
tengo tanto amor marchito en el corazón
que no soporto un instante más.
¡Déjame morir, déjame intentar volver a vivir!
Tal vez voy a nacer en un lugar donde me amen,
donde tenga una mamá y un papá
que me explique el porqué de la vida 
con ternura.
Yo ya no tengo salida, déjame,
soy sólo un pez mendigo...

_¡No voy a dejarte! 
Te llevaré a mi casa, a mi pecera
no es tan grande como el mar
pero estarás conmigo y una amiga que vive allí,
es un tortuga y se llama Anís,
déjame buscar dónde llevarte
y te rescataré de morir 
como una milanesa en la arena.
Enójate todo lo que quieras... 
Que no te dejaré morir
con todo ese amor en el corazón.
Te llevaré a mi vida 
allí tu me darás a mí y yo a ti, 
y el amor florecerá. 
¡Ya verás! ¡Confía en mi!

BASILISA- LIZI MANDIROLA.
Para los niños que siempre encuentran amor en todos los seres.
Lo encontré entre mis primeros escritos.