Mis labios
soplan sobre tu piel
y se caen los días
de almanaques
florecidos.
En tus ojos el brillo.
La tersa voz
de la nostalgia
viaja
junto a tus hombros,
colgado,
como un rosario
de recuerdos tiernos.
La vida se esconde
de las tensiones
entre tus temblorosas
razones
para besarme.
Mis ojos guardan
la luz de esa noche,
la brisa de un rostro
que se vuelve viento.
Basilisa-Lizi Mandirola
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