domingo, 21 de febrero de 2016
Tío Violador:
Te perdono por lo que me hiciste, cuando tenía 7 años.
Te perdono porque en ese momento ya no puedo intervenir, ya pasó… Gracias a Dios no soy esa nena ya, la que escribe, aquí y ahora.
Te agradezco el no haberme matado, hay otros como vos que también las matan, después. O las viven amenazando para que no hablen, yo ya se lo conté casi, a todo el mundo, durante todos estos años. Ellos, elijen hacer como que no saben lo que sos cuando te miran, incluida mi mamá que me explicó por qué te perdonó y la perdoné también por acusarla de no defenderme, pero sos su hermano.
Y te perdono porque me quiero liberar de una vez de estas ganas de gritarte HIJO DE MIL PUTA!!!!
TE PERDONO!!!
Igual pienso que yo no te puedo perdonar del todo, porque no soy Dios, se lo voy a pedir en mi parroquia al sacerdote que pidamos por vos y por mí, porque estoy intentando ser mejor persona y en realidad sentir en las entrañas que te perdono.
Por otra parte pienso que ya cumpliste 50 años ( el 1 de marzo 51…) y estás más cerca que yo de morirte y no quiero quedarme con las ganas de decirte todo esto.
Me perdono a mí, por pensar que hice algo para merecer lo que me pasó, y pensar que hablar de esto era un error, por no lastimar a los demás de la familia.
Espero algún día sentir en mi alma que te perdoné.
Esto es el primer paso para lograrlo!!Lo sigo intentando!!Te perdono!!Te perdono!!
Lizi Mandirola
P.D. E spero que esta carta llegue a las personas que en realidad comprendan el porqué la escribí.
Esta carta la publiqué en facebook en febrero de 2016, y guardé cada comentario que me han regalado desde lo profundo del alma. Al final publiqué un comentario más, este. Es para cada lector. Gracias.
Gracias a cada una de las personas que se animaron leer.
Gracias a cada uno de los que me abrazó con sus palabras, sin saber, abrazan a otras personas que también lo necesitan para calmar un poco el dolor.
Gracias a esas personas que leyeron y pusieron me gusta, en señal de apoyo.
Gracias a las que se quedaron en silencio con mucho respeto.
Gracias a cada uno de los que escuchó mi historia, y estuvo siempre en los momentos más difíciles de mi vida.
Lamento si de alguna manera lastimé a alguien publicando mi carta.
El abuso en todas sus formas abre un infierno. Algunas víctimas jamás hablaron. Otras en completa soledad no pueden soportar vivir; porque además del dolor, la confusión, la tortura nos piden muchas veces que olvidemos como si eso fuera una decisión que no tomamos, porque nos gusta el drama.
A mí me ayudó mucho hablar, escribir y sentir que puedo luchar a través de la poesía; que algunas veces es muy difícil publicar, porque nadie quiere ver “cosas tristes” y el mundo no se detiene, a menos que le pase a alguien que está muy cerca. Creo que contando mi historia ayudo a que alguien se salve.
Cuanto callamos podemos también estar colaborando para que vuelva a suceder.
Deseo con toda el alma que ningún ser se encuentre jamás con un monstruo de un cuento que nadie se atreve a contar… Que los ángeles siempre estén con ustedes!!!
Lizi Mandirola
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